El futuro de la salud es móvil

La Agencia Americana del Medicamento regulará las aplicaciones sanitarias

Varios sanitarios responden a las consultas médicas de los usuarios de Second Life

Aurora Muñoz

Los seguidores de la serie de Shonda Rhimes, Anatomía de Grey, han asistido en las últimas temporadas a la transformación del Seattle Grace en un hospital de vanguardia en el que las historias clínicas de los pacientes se consultan en tabletas y el cuadrante de operaciones se modifica en una pizarra electrónica. Quienes no vayan al día tampoco se sorprenderán al enterarse de que los veteranos de la plantilla se resistieron al cambio y trataron de esquivarlo en una maniobra muy parecida a la que vivieron las redacciones de los grandes medios cuando el formato digital se impuso en la prensa. Al fin y al cabo, los cambios son difíciles de digerir, con independencia del gremio en el que se produzcan. La trama de la guionista norteamericana refleja con relativo acierto la metamorfosis que están viviendo los hospitales.

El doctor Pedro Guillén, de la madrileña Clínica Cemtro, es uno de los estandartes del cambio en España. Hace menos de un mes llevó a cabo una operación quirúrgica con Google Glass utilizando las hangouts (videollamadas) de Google+. Este dispositivo le sirvió para saltarse las limitaciones espaciales y dar una lección magistral a médicos y estudiantes de Medicina de unas 300 universidades y hospitales de todo el mundo en dos técnicas pioneras: el artroscopio sin cables (WAD) y el implante de condrocitos autólogos. “No todo lo nuevo es bueno, pero cualquier cosa que haya triunfado como la Coca-Cola fue nueva alguna vez”, argumenta este pionero.

En los años 70, Guillén ya había tomado la avanzada. Fue uno de los introductores de la artroscopia en España. “Uno de mis maestros me decía siempre: ‘Pedro, ¿por qué te empeñas por mirar por el ojo de la cerradura si puedes abrir la puerta entera?’. Él abogaba por el método clásico, no entendía que esa técnica suponía una auténtica revolución para el diagnóstico y tratamiento de las lesiones en las articulaciones”, cuenta este especialista en medicina deportiva. Su atrevimiento ha reducido los tiempos de intervención y recuperación del paciente, así como el número de infecciones. Esto ha supuesto un ahorro económico considerable, al reducir la baja médica a un máximo de 22 días.

Innovar es rentable

El dermatólogo del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, Sergio Vañó, también ha puesto su granito de arena para abrir nuevos caminos. Es uno de los impulsores de DermoMap, una aplicación médica para Iphone y Ipad de ayuda al diagnóstico dermatológico. Muchos médicos de atención primaria utilizan esta herramienta desde 2011 para orientar mejor a los pacientes que acuden con un problema en la piel. “La tecnología es una herramienta de gran ayuda para la práctica médica”, defiende. “Siempre se tiene miedo al cambio, y las novedades implican una inversión inicial. Sin embargo, determinados dispositivos tecnológicos han demostrado mejorar la práctica clínica, evitar errores, ahorrar tiempo y, en definitiva, mejorar el proceso asistencial de los pacientes mientras se ahorran costes”, añade.

Vañó recuerda que, hace un par de décadas, los gestores sanitarios y los propios profesionales sentían vértigo cuando se les hablaba acerca de Internet, las historias clínicas electrónicas y la telemedicina. Hoy por hoy, están totalmente implementados. Ángel López, médico de familia en Cañada Rosal (Sevilla), es un buen ejemplo de ello. “Utilizo mi teléfono inteligente y el iPad en la consulta. Tengo instaladas varias aplicaciones sanitarias de ayuda al diagnóstico, protocolos, guías clínicas y el Vademecum”, apunta. “Soy el único médico de mi especialidad en esta localidad y, como no tengo compañeros a los que plantear mis dudas, suelo preguntar online a otros doctores. También tengo pacientes que se van atreviendo a consultarme en las redes sociales síntomas menores o cosas que se les han quedado en el tintero“, dice con orgullo.

Las ‘apps’ sanitarias se multiplican

A López le gusta la cercanía con el paciente, el trato personal y, sobre todo, se alegra de que estás nuevas posibilidades de consulta evite que parte de la población se lance a googlear como un sustituto cómodo a la consulta al doctor. Rosa Taberner, dermatóloga del Hospital Son Llàtzer (Palma de Mallorca) comparte este punto de vista. La proliferación de páginas web que trataban su especialidad sin ningún rigor científico hizo que se animase a crear Dermapixel , un blog sobre dermatología cotidiana. “Ahora la batalla se ha desplazado a los móviles. Hay cientos de apps dirigidas a autodiagnosticarse lesiones, aunque la mayoría constituyen un peligro. Existe un riesgo real de que los resultados se malinterpreten en ambos sentidos. Por ese motivo, la Agencia Americana del Medicamento [FDA, por sus siglas en inglés] ha empezado a tomar medidas“, comenta.

Este organismo ya publicó, hace dos años, un proyecto en el que proponía regular cualquier aplicación móvil que fuera considerada como un dispositivo médico. Ahora, la propuesta se concreta. La FDA no va a regular la venta o el uso general de las plataformas de descarga de aplicaciones como iTunes Store o Google Play Store, ni herramientas personales sanitarias como los podómetros o monitores de ritmo cardiaco. “La regulación de un producto dependerá de su función y de su riesgo. Los dispositivos de corazón que se utilizan en los hospitales están regulados, por lo que una aplicación móvil también debe estarlo”, ha asegurado el director de la división de dispositivos médicos de la agencia, Jeffrey Shuren. El objetivo es que las nuevas apps médicas que se desarrollen deberán ser aprobadas antes de salir al mercado.
España aún no ha previsto ningún tipo de normativa al respecto. Alain Ochoa, especialista en comunicación y uno de los ponentes de las II Jornadas Salud 2.0 Euskadi, confía en el criterio de los usuarios. “El público es lo bastante inteligente como para discriminar el grano de la paja pero, si decide no hacerlo, es perfectamente libre de optar por las apps que desee. Los datos de la Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI) no indican que las aplicaciones sean un problema, ni que el buscador de Google haya sustituido al médico. La mayoría de los ciudadanos siguen confiando en su doctor y son conscientes de que es la fuente más creíble para cuestiones de salud”, expone.

Ochoa ve en estas herramientas un negocio con futuro. “La prevalencia del móvil lo hace un vehículo poderoso para ciertas iniciativas de salud, de hecho, en países en vías de desarrollo hay iniciativas muy interesantes en esa línea y en España, sin duda, podría explotarse más este canal. Los médicos ya usan ciertas apps porque saben que contienen referencias de calidad y muchos ciudadanos monitorizan su actividad física con aplicaciones que ayudan al self-tracking. Estos recursos pueden ser un acicate para fomentar hábitos saludables al permitir observar los progresos y añadir un componente lúdico”, valora.

Clases para futuros médicos en un entorno virtual

El profesor de Radiología de la Facultad de Medicina de Málaga, Francisco Sendra, prefiere la pantalla del ordenador. “Estamos desarrollando actividades educativas de medicina en la plataforma Second Life. No sólo con estudiantes de la facultad, sino también con médicos de atención primaria y residentes. Las posibilidades son muchas. Ya hemos organizado conferencias, coloquios y talleres prácticos con nuestros avatares como representantes virtuales”, comenta.
SemFYC y la Coalición de Ciudadanos con Enfermedades Crónicas han creado Isla de la salud, un espacio exclusivo de este entorno 3.0 donde se imparten consultas médicas dirigidas especialmente a los adolescentes. “Ahora mismo estamos desarrollando allí el programa Salud con Palabras, que involucra a usuarios y sanitarios, con el objetivo de que ambos encuentren un punto común de dialogo”, explica Felix Del Ojo, miembro de Sociedad Española de Medicina de Familia (SEMFYC) y de la Sociedad Andaluza Medicina de Familia (SAMFYC).

“Los usuarios plantean a los médicos que colaboran en el proyecto sus dudas e inquietudes derivadas de la atención médica. Se persigue desterrar el dichoso fenómeno del Doctor Google, pero también queremos aumentar la capacidad de reacción del ciudadanos en cuanto al control de la diabetes, manejo inicial de la fiebre y del dolor, protocolos de reanimación cardiopulmonar básica y atención al ictus”, añade Del Ojo. Esta iniciativa quiere contribuir a cultivar una cultura sanitaria. “Esto sólo se consigue con una interacción sincronizada entre profesionales y usuarios. Evidentemente, no se pretende sustituir la consulta médica pero este en Isla de la Salud se puede encontrar orientación”, indica.

Una inversión que se hace de rogar

El maridaje de la medicina con smartphones, tabletas, plataformas virtuales y realidad aumentada bosqueja el futuro. Nuestro país, a pesar de los ejemplos citados, se queda a la zaga. “El hospital ficticio de Anatomía de Grey es completamente vanguardista. Todo va anotado en tabletas digitales. Nosotros no tenemos esa suerte. En España sólo hay algún hospital privado que las utiliza, pero sería una buena inversión. Valen poco dinero, al médico no se le olvidaría rellenar partes de la historia clínica y todo puede ser centralizado en el ordenador de la planta o del hospital”, relata Antonio José García-Ruíz, presidente de la Cátedra de Economía de la Salud y Uso Racional de los Medicamentos del Centro de Investigación CRES. “Ya se hace con las analíticas y las radiografías. El médico no recibe un informe, lo consulta en la intranet del hospital”, detalla.
Ricardo Ruíz de Adana, médico especialista en Medicina Interna y Medicina Familiar del madrileño Centro Somosaguas, pronostica que habrá que esperar mucho tiempo para ver estos avances institucionalizados. “Nuestro sistema no va a la vanguardia de la tecnología porque es un gigante difícil de mover. Antes de realizar las inversiones en TIC, se tendrían que conocer los beneficios esperables, tener un buen plan estratégico con claros objetivos y estrategias de implantación”, especifica. “En cualquier caso, las TIC son la panacea. Son elementos complementarios. Un modelo sanitario centrado exclusivamente en las TIC sería ineficiente y despersonalizaría la atención sanitaria”, indica como contrapunto.

Fuente: http://www.zoomnews.es/112772/actualidad/sociedad/smartphone-se-transforma-dispositivo-medico

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