¿Merece la pena hacer un máster?

La subida de tasas ha afectado más a estas titulaciones que a los grados

Se han endurecido las condiciones para acceder a las becas

Algunos estudios no habilitantes carecen de contenidos que justifiquen su existencia

Aurora Muñoz

“Sirve para especializarse en un área, te permite establecer una red de contactos en el sector y, además, es la puerta de entrada al mundo laboral” ¿Les suena? Todos hemos escuchado esta retahíla de las virtudes de estudiar un máster como un remedio para el escorbuto, que se administra religiosamente. Sin embargo, estos estudios superiores empiezan a perder empuje. Los últimos datos del Ministerio de Educación reflejan que los másteres se han encarecido un 69% de media con respecto al pasado año. La situación del mercado de trabajo tampoco contribuye a proporcionar salidas a quienes logran el título. Estos ingredientes combinados desalientan a los licenciados a la hora de inscribirse.

“Hemos detectado una bajada inferior al 10% en las matriculaciones de este curso”, detalla Josep Joan Moreso, rector de la Pompeu Fabra y responsable de asuntos académicos en la Conferencia de Rectores (CRUE). No le concede demasiada importancia a la cifra, pero lo cierto es que detrás de los números se esconden las historias personales de muchos jóvenes que han visto hipotecado su futuro.

Nacho Meneses soñaba con hacer un máster de periodismo, pero no uno cualquiera. Quería entrar en el máster de la Escuela de Periodismo de El País y la Universidad Autónoma de Madrid. Corría el año 2010 y la matrícula exigía entonces el desembolso de 10.000 euros. “Pedí un préstamo, el más grande que he pedido nunca. Tenía que encontrar financiación para pagar los estudios y el costo de un año viviendo en Madrid sin poder dedicarme a nada más. El montante final del préstamo ascendió a 30.000 euros a pagar antes de 2019”, rememora este madrileño de 38 años. Tres años después, sigue pagando puntualmente los 370 euros mensuales del préstamo y ha tenido que renunciar al periodismo.

En la actualidad, ejerce como profesor en una escuela internacional de Valledupar (Colombia). “El sacrificio ha sido enorme. Me permitió trabajar en los medios, aunque fuese temporalmente, pero me ha tenido esclavizado. Tuve que limitarme a valorar las ofertas que me podía permitir el lujo de aceptar. No me valía cualquier empleo, porque tenía préstamos que pagar. Y eso, con los salarios que pagan a los periodistas, equivalía a una alfombra roja para irse del país”, lamenta. No obstante, este licenciado en filología inglesa valora la experiencia positivamente. “Aprendí mucho y me proporcionó otra formación profesional que acreditar. Eso si, sin una familia detrás que te financie, ahogarte en las deudas”, advierte a los futuros candidatos, que en la actualidad tienen que abonar 3.300 euros más de lo que él pagó por su matrícula.

Hasta la fecha, él ha conseguido sortear los números rojos, pero hay quién no ha tenido tanta suerte. Leticia Rajo se apuntó en octubre al Máster de Auditoria y Contabilidad Superior de la universidad madrileña Rey Juan Carlos. Estos estudios de dos años rondan los 3.600 euros. Esta sevillana, de 28 años, confiaba en poder afrontar el pago con una beca del ministerio, pero la ayuda nunca llegó y se vio obligada a renunciar a la titulación por falta de solvencia. “El periodo de cancelación era en noviembre. Sin embargo, hasta abril o mayo no resolvieron la adjudicación de becas”, comenta molesta. La institución le reclama la deuda por este máster que, paradójicamente, no podrá cursar.  Ha tenido que abandonar las clases para trabajar en una empresa privada que le permita atesorar algún capital con el que liquidar lo que debe.

Tasas que duplican los precios

Madrid es una de las regiones donde la subida de tasas ha atacado de manera más directa a los bolsillos de los estudiantes. El gobierno de la Comunidad decidió aplicar el máximo gravamen que permite Educación, de manera que el precio mínimo del crédito de los másteres -que no son habilitantes-, se sitúa ahora en los 65 euros para la primera matrícula y asciende a 97 euros a partir de la segunda. Si comparamos la tabla de precios oficiales del curso anterior con los de éste, se observan subidas superiores al 120%. La titulación que asfixia a Rajo es un buen ejemplo. Sus 120 créditos han alcanzado los 7.800 euros en 2013.

Esta subida exponencial de los costes ha coincidido con una reducción de las ayudas. En consecuencia, las condiciones para acceder a ellas se han endurecido. Los universitarios que quieran ser dotados con una aportación económica de Educación para cursar un máster en las universidades públicas deben acreditar nota media en el Grado de 6,5 para la beca general (importe íntegro de la matrícula) y de 7 para una de movilidad, según el Real Decreto por el que se establecen los umbrales de renta familiar y las cuantías de las ayudas al estudio para el curso 2012-2013. Los bancos han visto un nicho en esta falta de financiación. Caja Extremadura y Caixa Catalunya ofrecían, desde hace años, créditos para estudiar en el extranjero. Esta última entidad amplia la oferta ahora para adelantar el dinero aquellos que quieran hacerlo dentro del país.

Preferencia por el sector privado

La subida de tasas vino acompañada de muchas protestas. Los estudiantes salieron a la calle para denunciar esta dificultad añadida para cursar estudios superiores, pero las quejas se concentraron sobre todo en los grados. “No se prestó tanta atención a los másteres porque eran unos estudios que, en la mayoría de los casos, no son exigidos para ejercer la profesión y por lo tanto, son requeridos por menos gente. Eso no quita que se trate de un tema delicado. Si no se compensa con becas, afecta a la igualdad de oportunidades”, admite Moreso. El responsable de asuntos académicos en la Conferencia de Rectores se escuda en que, aún así, estas titulaciones de universidades públicas cuestan la mitad de lo que vale un máster privado. En su opinión, merece la pena hacer “un esfuerzo” para ampliar la formación. “Si se elige bien, es rentable. Las estadísticas demuestras que la cualificación es determinante para encontrar un puesto de trabajo e influye también en una mejor remuneración”, argumenta.

Julio Carabaña, experto analista de los datos PISA y Catedrático de Sociología de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid, no lo tiene tan claro. “La universidad en la que yo trabajo ofrece un máster en educación infantil y otro de magisterio que poca formación pueden aportar que no incluya la propia carrera”, apunta. “Ya teníamos inflación de títulos antes de que llegase el apogeo de los posgrados y los másteres, pero éstos han contribuido a generar una multitud de pequeñas burbujas. Hay centenares de ellos, unos homologados y otros no. Con esa cantidad, es difícil hacer un diagnóstico general de la calidad de estas titulaciones”, añade.

Este catedrático no teme tanto por la economía de los estudiantes como por su adecuada formación. “La mayoría de los alumnos que decide cursar una titulación de este tipo cuentan con un apoyo monetario. Son jóvenes para quienes no supone gran cosa tener que pagar 200 euros más o menos. Lo que quieren es enviarle a la empresa un mensaje: ‘No soy conformista, soy una persona activa que prefiere estudiar que estar inactivo’. La cuestión es que esta declaración de intenciones no siempre va acompañada de contenidos”, previene.

Tanto Carabaña como Moreso coinciden en que los másteres de los centros privados suelen estar mejor considerados. “La tradición de calidad de los Master in Business Administration [Maestría en Administración, MBA] de las Escuelas de Negocios ha producido un efecto contagio al resto de las disciplinas. En ese ámbito, es verdaderamente notable la diferencia entre unos centros y otros. Las otras dos escuelas españolas, IE Business School y Esade, están entre las mejores del mundo en este área. Eso no quiere decir que no haya universidades públicas con una buena oferta. La Universidad de Ámsterdam tiene un MBA extraordinario, por ejemplo. Es cuestión de tiempo que la tendencia se invierta”, defiende el rector de la Pompeu Fabra. Por el momento, los estudiantes brillantes sin muchos recursos buscan una vía alternativa. “La mayoría de los alumnos con un buen expediente se decantan por hacer grados dobles en lugar de hacer un máster para especializarse”, concreta.

Fuente: http://www.zoomnews.es/35544/actualidad/sociedad/merece-pena-hacer-master

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

La Boutique de las Lanas

Tu tienda especializada en Lana e Hilo... y mucho más!

Cris Chicote

Smart business & amazing looks

COCINA CON REINA

El blog personal de Aurora Muñoz Lara

Tilak

el blog de Ana de las Heras

Olga Rodríguez

Blog. Análisis y opinión

Blog de Mari Trini Giner, Periodista especializada en Comunicación Online y Eventos Culturales

Periodista especializada en Comunicación Online y Eventos Culturales. Amante del audiovisual. Viajera incansable.

Casigata en el zaguan

Pasa, echa un vistazo, y encuentra tu sitio en esta mi casa

Tu Marca Online

Blog sobre Gestión de la Presencia Online

soysocialmedia-reclaimed-20161222.wordpress.com/

Blog sobre Social Media con crítica y análisis. Cada lunes un nuevo articulo. SoySM ¿Tú también eres Social Media? :-)

Curiosidades de Social Media

El blog de redes sociales y marca personal de Marta Morales

A %d blogueros les gusta esto: