La picaresca se instala en la bolsa de trabajo del Servicio Andaluz de Salud

Sólo se exigía un código de registro comercial para puntuar las publicaciones como mérito

Algunos de los volúmenes aceptados estaban vacíos o eran plagios de otras obras

La Administración exigirá la presentación física de los libros acreditados

Aurora Muñoz

¿Cuánto se tarda en escribir un libro científico? Al parecer, algunos profesionales son capaces de generar bibliografía médica a un ritmo desaforado, o al menos eso es lo que acreditan en la bolsa única de empleo del Servicio Andaluz de Salud (SAS). El corte del pasado 31 de octubre, que sirvió para actualizar la base de datos con todos los méritos acreditados en el último año, arrojó cifras desacostumbradas.

Las primeras 15 páginas del listado provisional, que incluyen las puntuaciones de unos 300 enfermeros de los 100.000 que integran la tabla, están plagadas de ejemplos de candidatos que, en cuestión de un año, han pasado de un par de puntos discretos a la veintena que se acepta como máximo en el apartado Otros méritos. Esta sección valora, entre otros aspectos, los galardones recibidos, la asistencia a congresos y la publicación de artículos o libros.

“Se han dado casos de gente que firma 13 publicaciones en un año, cosa que ni siquiera un superventas es capaz de hacer. Sin embargo, la verdadera sorpresa llega cuando compruebas el contenido de esos libros. Algunos están en blanco o tienen 12 paginas, otros parecen una recopilación de apuntes de la carrera o son plagios claros de las sesiones clínicas de otros compañeros, por no mencionar el abuso del método de corta y pega”, denuncia Ana F., una enfermera jerezana que lleva más de 20 años ejerciendo su labor. “Yo todavía tengo que dar gracias porque, a pesar de eso, estoy en una posición alta en la tabla, pero no hay derecho a que la Administración permita triquiñuelas como éstas. Nos pasan por delante profesionales con pocos méritos y menos experiencia”, añade.

El corte se sitúa en torno a los 25 puntos y a mayoría de los que se pueden obtener corresponden a experiencia profesional (hasta un máximo de 55) y formación académica o como docente (con un tope de 45). “Las publicaciones sólo representan una pequeña parte del total. Nadie está trabajando con 25 puntos”, advierten fuentes del Sindicato de Enfermería SATSE.

Estas palabras no sirven de consuelo a aquellos que pelean por arañar algún puesto en la clasificación, de manera que las redes sociales y las comunidades digitales se han convertido en la barricada de afectados que claman justicia ante este supuesto fraude. “No estoy de acuerdo con que se valore de esa manera la publicación de los libros. El sistema conlleva una ventaja para el que económicamente puede y somos muchos los que no podemos. Los sindicatos deberías presionar para que el tiempo trabajado en el SAS puntúe más. Es muy triste que te veas en la calle porque te superan otras personas con libros, títulos académicos y tiempo trabajado en otras administraciones”, sostiene Samara en un foro.

Otros prefieren subirse al carro. “Yo me he metido a hacer 10 libros relacionado con mi categoría y ya voy por el cuarto. Le dedico unas 12 horas diarias y descanso uno o dos días por semana, pero merece la pena. Deberíamos intentarlo todos. Seguramente este año va a ser el último que se permita, pero mientras no se cambie el reglamento, podemos conseguir puntos a bajo precio. Publicar sale más barato que los dichosos cursos”, expone Eduardo en el mismo canal de debate.

Ya en 2011, el sindicato CSIF llevó a cabo una investigación que sirvió para constatar cómo numerosos candidatos al SAS en Málaga habían incrementado de manera sospechosa su puntuación en la bolsa de contratación en el apartado de publicaciones de libros. El posible fraude se daba, ya entonces, en todas las categorías. Médicos, enfermeros, administrativos y celadores se aprovecharon una normativa laxa.

“La bolsa de trabajo del SAS únicamente solicita como comprobación la remisión del código de registro comercial International Standard Book Number (ISBN) a la comisión de la categoría para la valoración del mérito. Eso ha permitido a muchos profesionales sumar la friolera de veinte puntos, a razón de uno por publicación. Esta cifra equivale a en el baremo a la experiencia de seis años y medio de trabajo”, explica desde el gabinete de comunicación del SATSE.

Los recortes de la Administración pública se han traducido en una escasez de puestos de trabajo en el sector sanitario, por lo que los profesionales sin plaza se esmeran en utilizar todas sus armas para escalar posiciones en la bolsa única de empleo. La proliferación de editoriales en Internet que facilitan la autopublicación es el caldo de cultivo perfecto para favorecer la picaresca. “Nuestra empresa, desde hace años, se dedica a la publicación de obras encargadas y financiadas por el propio autor, el cual él es el único responsable del contenido y el uso de las mismas”, argumentan desde Ediciones Marré, una de las editoriales más utilizadas para desarrollar esta práctica, según las protestas de los propios enfermeros.

Una normativa relajada

Estos criterios editoriales contrastan con las normas de publicación de la Revista Española de Salud Pública, editada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, y que están basadas en los Requisitos de uniformidad para manuscritos presentados a revistas biomédicas.

“Los artículos de una revista científica de calidad tienen que seguir el procedimiento conocido como revisión por pares, es decir la realizada por personas expertas en la misma materia. Es una forma de acreditar la calidad del articulo. Los autores no saben quién les evalúa ni los evaluadores conocen la  autoría del documento. Las revistas comprometidas con estos requisitos sólo deben tener un pequeño porcentaje de artículos escritos por miembros de su comité editorial, diferente del comité cientifico, precisamente para evitar la endogamia. Un libro autoeditado es un libro no evaluado, luego no debería ser puntuado”, considera Cristina Pérez Andrés, del Comité de redacción de la revista. El SAS no toma en cuenta estas consideraciones, aunque aclara que sólo puntuará obras de investigación científica con fundamentos sólidos, coherentes y cohesionados. El problema es que no se comprueban.

El reglamento especifica también que la autoría puede ser compartida por un máximo de tres personas, lo que ha animado a muchos profesionales a hacer equipo. “Soy enfermera de Granada, aunque nunca he trabajado como tal y creo que nunca lo haré, porque parece ser que a todo el mundo le está dando por hacer libros, así que, o una se pone las pilas o le salen telarañas. Si estás interesada en publicar, házmelo saber por aquí, gracias”, propone Elena en un canal para opositores. El ISBN de cada libro cuesta unos 50 euros más gastos de edición, de manera que un equipo de tres candidatos puede generar en tres meses la veintena de volúmenes necesaria puntuar el máximo establecido por la Bolsa a cambio de 7.200 u 8.000 euros. Este monto dividido a partes iguales entre los candidatos supone unos 2.400 a 2.700 euros por autor.

María Ángeles Pérez Tapia, Jefa de la Unidad de Selección Temporal del Servicio Andaluz de Salud, ha insistido en varias ocasiones en que el sistema de reconocimiento de méritos que establece la bolsa única de empleo del SAS se basa en  “criterios de igualdad y publicidad”. Los sindicatos no están de acuerdo. SATSE,CC.OO.,UGT, CSI-CSIF, SMA y USAE se han reunido en dos ocasiones (nueve y 11 de enero) a la Mesa Sectorial para tratar esta cuestión. A partir de ahora, los candidatos tendrán que presentar físicamente los libros inscritos en la bolsa.

“Se ha decidido endurecer la revisión de las publicaciones tanto en el proceso de baremación del actual corte como la de cortes anteriores y que están vigentes ahora. Dicha revisión correrá a cargo de las respectivas comisiones de valoración que serán las encargadas de requerir la documentación necesaria a los afectados”, apuntan desde SATSE.

Una vez purgado el listado, se actuará contra los aspirantes que hayan cometido irregularidades o abusos de derecho desde la Dirección General de Profesionales del SAS, dentro de la capacidad ejecutiva de las comisiones de valoración”, añade. Lo que no está claro es si estas actuaciones serán aplicables a la lista provisional que ya existe.

El Servicio Andaluz de Salud sigue a la espera del informe jurídico que se comprometió a presentar el pasado día 18 y que aún no está sobre la mesa. Este documento debe determinar si se puede actuar ya sobre el corte actualmente en curso modificando el baremo o si es necesario esperar al siguiente. Entre tanto, las protestas continúan incendiando la Red y las listas siguen contaminadas.

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