Las Erasmus del futuro serán becas para "niños de papá"

Las ayudas a los becarios Erasmus peligran tras reducirse en 26 millones de euros

Este año 2012 se conmemora el 25 aniversario de estas ayudas

España es líder como país de destino y como emisor de estudiantes al extranjero

A. Rodriguez / A. Muñoz

Hoy todas las miradas están puestas en Bruselas. El Parlamento europeo dará a conocer su presupuesto para el periodo 2014-2020. Los 27 luchan por imponer su postura y paliar así el déficit de las maltrechas economías estatales. En medio de batalla, las becas Erasmus se tambalean.


A finales de octubre, la Comisión Europea anunció que no contaba con suficiente liquidez para hacer frente al pago de los últimos meses del año. Cerca de 270.000 estudiantes Erasmus esperaban las ayudas como agua de mayo. Para solucionar el problema, la UE tuvo que aprobar de urgencia un presupuesto rectificativo para estas becas de 90 millones de euros extraordinarios. Esta medida ha puesto en pie de guerra a ocho Estados miembros. Reino Unido, Alemania, Francia, Austria, Holanda, Finlandia, Suecia y Dinamarca se niegan a aportar los fondos adicionales que pide Europa. Alegan que la UE debe aplicar a sus cuentas la misma austeridad que exige a los Estados miembros y piden que se busquen los recursos necesarios en partidas no gastadas.
Una de las representantes de Reino Unido en la Eurocámara, Marta Andreasen, expone sus reticencias a la pervivencia de este programa que acaba de cumplir 25 años. “No veo la necesidad de mantener este programa que cuesta caro y no ha brindado ningún beneficio. Más valdría que ese dinero se dedicara a mejorar la Educación Pública en cada estado miembro”, dice con escepticismo esta miembro de la Comisión de Control Presupuestario. Su opinión no es baladí. Su misión principal en el Parlamento Europeo es detectar los puntos vulnerables del sistema contable.

Las autoridades españolas han remitido a Bruselas facturas por valor de 1.474 millones de euros que la Comisión no puede atender por falta de recursos. Junto con España, los países que más perderán son Italia (1.887 millones de euros) y Polonia (1.580 millones), según los datos difundidos por el Parlamento Europeo. Desde Bruselas, se pide calma. “La idea de que el Erasmus se va a perder no es cierto”, ha afirmado Ferrán Tarradellas, el portavoz de la Comisión en España. No es el único que se muestra optimista. El ex comisario europeo Manuel Marín asegura que sería un “paso atrás” recortar el programa europeo Erasmus. “A pesar de los recortes, no creo que el programa se vea afectado, ni que ningún Estado miembro se atreva a tocarlo”, defiende en declaraciones a Europa Press.
Actualmente, Erasmus forma parte del Programa de Aprendizaje Permanente (PAP) de la Unión Europea y supone más del 40% de su presupuesto, mientras que el restante se divide entre otros como el Leonardo da Vinci de educación y formación profesional, que se lleva el 25%. En 2013, termina la vigencia de este marco regulatorio que será sustituido por Erasmus for all. Enrique López del Oso, Director de la Oficina de Relaciones Internacionales de la universidad de Santiago de Compostela, apuesta porque la pugna presupuestaria tiene su origen en el cambio de normativa. “Los problemas de financiación no son tan graves como los venden. La falta de liquidez se ha utilizado como excusa para reducir los márgenes presupuestarios definitivamente”, apunta.

El tijeretazo presupuestario de estas becas no sólo depende de la Eurocámara. A principios de octubre, el Gobierno español advirtió que la partida destinada a las becas Erasmus se reduciría más de la mitad. Pasa de 36 millones de euros en 2012 a 15 millones. Este recorte supondrá una bajada de 150 euros a 80 en la asignación estatal para cada estudiante. Esta medida se produce después de que el Gobierno anunciase públicamente que la inversión en becas había salido intacta del plan de ajustes para Educación previsto en los Presupuestos Generales del Estado para 2013.
Las autonomías también han adelgazado las ayudas. La Junta de Andalucía ha sido una de las Comunidades Autónomas que más ha puesto de su parte para incentivar las Erasmus. A partir de 2007, implementó una ayuda que complementaba la partida europea hasta alcanzar los 600 euros. Hace dos años dejó de poder permitírselo y empezó a deberles dinero a las universidades. Ahora han tratado de atajar la situación anunciando que la cuantía máxima no excederá los 420 euros por estudiante.

Sin embargo, las cuentas pendientes de la Administración Pública siguen lastrando las arcas de la Universidad de Sevilla, a la que los estudiantes internacionales le han costado 7 millones de euros este último año. Los impagos han obligado a esta institución a adelantar el dinero a los estudiantes. “El Rectorado dio orden de que la prioridad era pagar las nóminas de los trabajadores y mantener las Erasmus”, admite Enrique Javier López, director del Centro Internacional de la Universidad hispalense. Privilegiar la financiación de este programa les ha obligado a meter la mano en la caja de otros departamentos. Entre otros ajustes, han decidido recortar en el presupuesto de investigación e incluso se ha dejado de pagar proveedores para atender las necesidades de los universitarios sevillanos que se forman en otros centros europeos, según confirma López.

Un sistema de financiación fallido

Las dificultades económicas que plantea el programa no son fruto de un día. “Las Erasmus nunca tuvieron una base financiera que fuese la panacea y aun así, ha sido un éxito. Las ayudas se plantearon simplemente como un complemento que paliase la diferencia del nivel de vida de los distintos países”, explica Pablo Hurtado, director de la Oficina de Relaciones Internacionales de la Universidad de Extremadura y uno de los redactores del documento que ha presentado el Gobierno ante la Unión Europea para defender las necesidades de las universidades españolas en el nuevo reglamento. “Nuestro país es uno de los grandes perjudicados del actual sistema de financiación. Somos el principal receptor y emisor de estudiantes, pero nos corresponde el mismo monto que al resto”, denuncia Hurtado.
Según los datos del Organismo Autónomo de Programas Educativos Europeos (OAPEE), España es el destino más popular para el resto de estudiantes europeos, sólo el último año estudiaron aquí 37.432 estudiantes. Por otra parte, las universidades españolas enviaron a 36.183 becados a otros Estados miembros. La demanda se amplía cada año un 16%. “Esto quiere decir que cada alumno español toca a menos. Un español recibe 110 euros del fondo europeo mientras que un chipriota o un polaco se llevan alrededor de 600 euros”, ejemplifica Hurtado.

La OAPEE se escuda en que la situación es “similar a otros años” pero el director de la Oficina de Relaciones Internacionales mantiene que el sistema de financiación necesita una revisión. “No es casual que España se haya posicionado como el referente internacional de las Erasmus. Las universidades hemos hecho un esfuerzo importante”, apunta. “Sólo la matrícula de cada estudiante ronda los mil euros y ese importe sólo representa un 20% de lo que cuesta cada estudiante por curso. Utilizan todos los recursos de nuestra red.  Además, hay que pagar las nóminas de los trabajadores que integran los departamentos internacionales. La UE debería ponderar estos costes y reintegrárnoslo de algún modo”, reclama. La opción alternativa para Hurtado es optar por potenciar el mecenazgo. “Las redes de movilidad de estudiantes de países punteros como Reino Unido o Estados Unidos se basan en el patrocinio particular. Sin embargo, en España se planteó en el inicio y no tuvo los apoyos que esperábamos. Algunas entidades, como el Banco Santander, ponían dinero, pero ahora es imposible. La empresa privada está agotada”, dice con resignación.
El futuro de las Erasmus se adivina como programa sin becas. “Hace 15 años se planteó la posibilidad de que los alumnos se beneficiasen de la Red Erasmus sin recibir una ayuda económica”, recuerda Enrique Javier López. “España se ha negado hasta ahora a que sus estudiantes se vayan sin un complemento pero todas las políticas que se están implementando parecen ir en esa dirección”, previene. “Sería muy doloroso ver como la falta de financiación pública acaba convirtiendo este programa en una plataforma para niños de papá, pero va a ser difícil evitarlo. La crisis se lo está llevando todo por delante’”, lamenta. Hurtado se lo toma con filosofía. “Este siempre fue un programa elistista”, concluye.

Fuente: http://www.zoomnews.es/actualidad/sociedad/las-erasmus-del-futuro-seran-becas-ninos-papa

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